Introducción

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El Ninja y el Ninjutsu han sido descritos como el arte de esconderse, el arte del sigilo, e incluso el arte de la invisibilidad. En realidad, ninguna de estas definiciones realmente comienza por abarcar sus límites fantásticos. En pocas palabras, el Ninja fue un artista marcial de la época feudal del Japón, desde el siglo 13 hasta finales del siglo 17. Al igual que los espectaculares y glamorosos agentes de las películas de espionaje de James Bond, el Ninja estuvo involucrado en todo, desde espionaje, la extorsión, el sabotaje, el incendio, el secuestro y asesinato. Su actividad floreció en el período Sengoku, marcado por la agitación constante, cuando caudillos rivales combatían unos contra otros en una lucha incesante por el poder. Aunque se dice que el Ninja ofrecía sus servicios  a los Señores Feudales, en realidad la más grande red de Ninjas de Iga y de Koga  eran poderes que dominaron las dos provincias (ahora Mie y Shiga, respectivamente) en las que se encontraban. Aquí, sus escuelas y las redes fueron creadas dentro de sus propias esferas de influencia centradas en ciudadelas poderosas.

Casi 2.000 años antes, en el lado opuesto del mundo, otro centro de poder se anticipaba a las rigurosas formas de entrenamiento seguidas por el Ninja. Aunque no hay ninguna conexión conocida entre los dos, los jóvenes japoneses fueron capacitados en las redes Ninjas de Iga y Koga tanto como los jóvenes griegos fueron preparados en la antigua ciudad-estado de Esparta.

Ambos propiciaban campos armados, Esparta produciendo sólo soldados y las redes Ninja de Iga-Koga adiestrando sólo agentes para el espionaje. Los espartanos tenían prohibido participar en el comercio y la tenencia de  monedas de hierro era muy engorrosa, esto para desalentar su entrada en los negocios. De la misma manera, en Iga y de Koga los jóvenes nacían Ninjas  y morían Ninjas. No había otra forma de vida que se les ofreciera. Tanto los espartanos como los Ninjas pudieron así dedicar todo su tiempo a la formación física y militar o de espionaje. Los Centros de poder Ninja, sin embargo, no eran tan despiadados como la ciudad-estado de Esparta, la que se deshacía de sus jóvenes insalubres, exponiéndolos a las inclemencias de una montaña (aunque cabe mencionar que algunas comunidades japonesas hicieron lo mismo con sus ancianos y enfermos).

A la edad de siete años el espartano comenzaba su formación por el Estado, que consistía casi exclusivamente en el ejercicio físico y el adiestramiento militar. No se ha llegado a establecer ninguna edad para el comienzo de la formación de los niños Ninjas, que empezaban casi cuando eran capaces de caminar y hablar. El espartano joven se unía a un grupo de 15 niños en la edad de 20 años y se consideraba un hombre maduro a los 30. La mayoría de los jóvenes de Iga y de Koga se consideraban Ninjas completos y de pleno derecho cuando todavía estaban en su adolescencia.

Los espartanos podían casarse, pero sólo a escondidas podían visitar a sus esposas. Así, también sucedía con los Ninjas, algunos de los cuales mantenían dos hogares separados, cada uno con su propia esposa y familia. La vida de cada espartano era prácticamente la misma que la de todos los demás, y su nombre solo lo guardaba su tumba. El secreto del éxito Ninja era el anonimato absoluto. De hecho, él se esforzaba mucho para ocultar su identidad durante toda su vida, incluso a veces de sus compañeros Ninjas.

Las mujeres espartanas también se sometieron a entrenamiento deportivo,  participaban en encierros, saltar y lanzar el disco y la jabalina. La formación de las mujeres fue una instituida no con el fin de desarrollar mujeres soldados, sino para que pudieran llegar a ser mujeres valientes y fuertes, productivas,  vigorosas, con descendientes sanos, tanto como las Herrenvolk Nazi. La mujer en los clanes Ninja también tenían una formación completa, no tanto para parir niños Ninja sanos, sino para llenar un papel vital como Kunoichi, la mujer agente Ninja.

Los espartanos deliberadamente crearon un auto-impuesto despotismo, una estricta forma de socialismo, que robó la libertad individual de todos y la iniciativa, acabando con la influencia benéfica de una vida familiar. El Ninja también organizó a propósito su forma de vida espartana, y aunque se quitó su libertad, no así  se privó de la iniciativa. De hecho, la iniciativa fue especialmente nutrida, porque cuando se dejaba a un Ninja  en una misión secreta, él iba por su cuenta y a menudo sólo su ingenio le mantenía con vida en tiempos de peligro.

El Ninja, así como el modo de vida espartano, han servido para atraer la atención de los hombres a través de los siglos. La historia de Esparta por supuesto, es bien conocida, pero los increíbles Ninjas son prácticamente desconocidos fuera de Japón. La investigación de estas páginas se ha llevado a cabo con el fin de establecer información sobre su vida y actividades en la época  feudal japonesa y en la actualidad, con la esperanza de que su historia sea conocida por aquellos que tengan interés en el origen, desarrollo y técnicas del guerrero de las sombras.